Extreme Ways de Moby despierta en mí el espíritu Bourne. Observo las cámaras de seguridad del Starbucks donde apuro un Classic Chocolate de 2 libras con 10 peniques, mi atención muy centrada en los movimientos de los camareros quienes, sin duda, ocultan una Beretta Px4 Storm del 45 bajo el inocente disfraz verde. Un cliente obsequia a una chica con un sobre, Happy Christmas manuscrito. Es obvio que el tipo es un agente encubierto de la CIA involucrado en un proyecto muy turbio con autorización expresa del Presidente. La chica, sobra decirlo, trabaja para otra agencia gubernamental que desconoce los quehaceres de la CIA y sus federales. Pero sé que no debo preocuparme por nada: todo es ficción, demasiadas veces he visto Bourne en acción en mi DVD. Y, si no lo es, mi Magnum sin silenciador me recuerda que todo saldrá bien.
Los que van a morir te saludan